REGIC celebró el día 20 de mayo una nueva píldora formativa bajo el título “Indicadores de investigación e impacto adaptados al contexto actual”, una sesión que reunió a cerca de 140 profesionales vinculados a la gestión y evaluación de la investigación biomédica.
La jornada estuvo impartida por Lluís Rovira, director del Área de Evaluación de AGAUR y experto en evaluación científica, quien ofreció una reflexión sobre la evolución de los sistemas de evaluación y los nuevos enfoques orientados al impacto y la excelencia científica.
Durante la sesión, Rovira repasó la transformación de los modelos de evaluación desde las métricas bibliométricas tradicionales, centradas en indicadores cuantitativos como el factor de impacto o el índice H, hacia modelos más responsables, multidimensionales y cualitativos, alineados con iniciativas internacionales como CoARA (Coalition for Advancing Research Assessment). En este sentido, defendió la necesidad de combinar indicadores cuantitativos con la interpretación experta y contextualizada de los resultados científicos.
El ponente destacó que uno de los principales retos actuales es avanzar hacia sistemas de evaluación que reduzcan la carga administrativa y prioricen los “picos de calidad” frente al volumen de producción científica. Como ejemplo, señaló modelos de convocatorias que apuestan por evaluar únicamente las mejores publicaciones, proyectos o contribuciones de los grupos de investigación, incorporando además narrativas científicas y de impacto.
Otro de los ejes centrales de la sesión fue el concepto de impacto de la investigación. Rovira subrayó que la investigación ya no puede entenderse únicamente desde la generación de conocimiento científico, sino también desde su capacidad para transformar la práctica clínica, generar beneficios sociales y económicos e implicar a actores clave como pacientes, empresas o entidades del ecosistema innovador.
En este contexto, explicó cómo convocatorias recientes impulsadas desde AGAUR ya incorporan estrategias e indicadores de impacto esperados a medio y largo plazo, fomentando que los grupos de investigación definan itinerarios de transferencia, colaboración y seguimiento del impacto de sus resultados. No obstante, reconoció que todavía existe una falta de cultura de impacto en buena parte del sistema científico y que será necesario acompañar a investigadores e instituciones en esta transición.
La sesión generó un amplio debate entre los asistentes, especialmente en torno a la evaluación de grupos de investigación, la proporcionalidad de los indicadores según el tamaño de las instituciones y la necesidad de avanzar hacia modelos más equilibrados y menos dependientes de métricas puramente cuantitativas.
La jornada concluyó poniendo de relieve el papel estratégico que tienen las agencias financiadoras y evaluadoras en la transformación del sistema científico, utilizando los indicadores no solo como herramientas de evaluación, sino también como mecanismos para impulsar cambios culturales y organizativos en el ámbito de la investigación.
Como reflexión final Rovira indica “Los indicadores para Evaluación científica han evolucionado mucho en las últimas décadas. Hay que adaptarse a las nuevas tendencias, pero siempre intentando no generar cargas de trabajo irracionales para las Instituciones y al mismo tiempo apuntando hacia el objetivo concreto de la evaluación. Habrá que estar atentos a como la IA nos puede ayudar en esta tarea.”
La grabación y presentación de la sesión se encuentra, disponible para los asociados, en la intranet.

