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REGIC celebró el 9 de junio una nueva edición de sus píldoras formativas, la sesión nº 52, “Autoliderazgo: la base del liderazgo profesional”, impartida por Marta Badias, experta en liderazgo, productividad, gestión del cambio y desarrollo de equipos. La jornada reunió a 115 profesionales de la investigación y la gestión biomédica para reflexionar sobre la importancia del autoliderazgo como herramienta para afrontar los desafíos de un entorno cada vez más complejo, cambiante y exigente.


Durante su intervención, Marta Badias destacó que el contexto actual obliga a los profesionales a desenvolverse en escenarios marcados por la incertidumbre, la sobrecarga informativa, la presión constante y la necesidad de adaptación continua. En este marco, defendió el autoliderazgo no como un concepto de autoayuda, sino como una competencia estratégica para gestionar la carga cognitiva, mantener la claridad de pensamiento y sostener un rendimiento profesional de calidad a largo plazo.


La ponente explicó que el autoliderazgo se fundamenta en tres pilares esenciales: la autorregulación, entendida como la capacidad para gestionar los propios recursos y afrontar las dificultades con confianza; la motivación autónoma, basada en la conexión con el propósito, la autonomía y el sentido del trabajo; y la metacognición, que permite analizar críticamente la propia forma de pensar, identificar sesgos y mejorar la toma de decisiones.


Uno de los conceptos centrales de la sesión fue el denominado estado de flow, desarrollado por el psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi, que describe aquellos momentos de máxima concentración, productividad, creatividad y bienestar. Según explicó la ponente, alcanzar este estado requiere equilibrar adecuadamente el nivel de desafío de las tareas con las capacidades de cada profesional, además de disponer de espacios de trabajo que favorezcan la atención sostenida y reduzcan las interrupciones.


La sesión también abordó el impacto que tienen las nuevas dinámicas laborales sobre la capacidad de concentración. En este sentido, se puso de relieve cómo la hiperconectividad, la multitarea y la fragmentación constante de la atención afectan negativamente al rendimiento y al bienestar profesional. Para hacer frente a estos retos, se presentaron diversas herramientas prácticas orientadas a mejorar el foco y la gestión personal, como la técnica Pomodoro, los bloques de trabajo sin interrupciones o ejercicios de reflexión metacognitiva para mejorar la toma de decisiones.


Otro de los mensajes destacados fue la importancia de conectar las tareas cotidianas con un propósito más amplio. Badias subrayó que comprender cómo contribuye cada actividad al objetivo colectivo de la organización ayuda a reforzar la motivación, aumentar el compromiso y dar sentido al trabajo diario, especialmente en entornos científicos donde los resultados suelen alcanzarse a largo plazo.


Durante el turno de preguntas, los asistentes mostraron especial interés por la gestión del estrés, la medición del estado de flow en equipos de trabajo y la aplicación práctica de las herramientas de autoliderazgo en organizaciones complejas. El debate puso de manifiesto la creciente preocupación por el bienestar profesional y la necesidad de desarrollar competencias que permitan mantener el rendimiento sin comprometer la salud y la motivación de las personas.


La jornada concluyó con una reflexión sobre el papel del autoliderazgo en la construcción de equipos más resilientes, comprometidos y orientados a propósito. Una capacidad que, según la ponente, no sólo contribuye al desarrollo individual de los profesionales, sino que también fortalece la calidad de la investigación, la colaboración entre equipos y la sostenibilidad de las organizaciones.

La grabación y presentación de la sesión se encuentra, disponible para los asociados, en la intranet.